I. TIEMPO — Sobre el devenir
El futuro no puede seguir esperando. Llega tarde.
Es el único punto de partida honesto que nos queda para construir. Cada acto de construcción debe combinar de forma inteligente la tecnología y el conocimiento tradicional.
II. MATERIA — Contra la tabula rasa
Declaramos que lo que ya existe es el primer material de proyecto.
Toda intervención constructiva debe asumir la responsabilidad de su coste global.
III. VIDA — Más allá de lo humano
Declaramos que ya no podemos seguir siendo antropocéntricos; no somos los únicos habitantes del planeta.
IV. JUSTICIA — La vivienda y el bien común
Declaramos que la vivienda es un derecho, no un mero rendimiento económico.
Ese derecho no es negociable.
V. ESCALA — Acciones locales, consecuencias planetarias
Declaramos que toda acción de construir tiene consecuencias que van más allá de sus propios límites.
Las acciones locales también tienen consecuencias planetarias.
VI. SIGNIFICADO — Más allá de lo necesario
Declaramos que la calidad y la belleza no son privilegios, sino aquello que la profesión debe garantizar para todas las personas.
La historia no preguntará qué redactamos en Barcelona. Preguntará qué fuimos capaces de construir gracias a ello.
El planeta no negocia. El colapso climático, la guerra, los desplazamientos forzados y una aceleración tecnológica que avanza más rápido que la propia profesión no son temas para debatir en un congreso. Son las condiciones bajo las cuales opera hoy la arquitectura. Cada decisión de forma deja una huella mesurable. Un material ya representa una cifra de carbono. Una tipología de vivienda ya es una estadística de quién sobrevivirá a la próxima ola de calor. Una implantación sobre el territorio supone ya un espacio que se arrebata —o se preserva— para otras especies. Lo que sigue son seis declaraciones — no observaciones, no reflexiones. Posicionamientos. Las suscribimos como una profesión que ha decidido dejar de describir la crisis para empezar a responder a ella.